A pesar de que el presidente Alan García denunció en un primer momento que los ataques producidos en la selva eran resultado de una injerencia extranjera, y posteriormente fue más allá y sostuvo que existía un complot en contra de las inversiones peruanas, el titular del Gabinete, Yehude Simon, no compartió esas declaraciones.Para el primer ministro no hay pruebas que certifiquen que haya intereses internacionales detrás del paro.Comentó que el Mandatario solo se hizo una simple pregunta, sobre quién o quiénes tendrían interés de impedir que el Perú utilice sus recursos naturales, debido a que resulta extraño que de la noche a la mañana las comunidades indígenas rompieran el diálogo con el Ejecutivo. Sin embargo, reconoció que fue un grave error no saber comunicar a los apus de las comunidades amazónicas, el contenido de los decretos legislativos.