" Todo empezó cuando los indígenas escucharon a través de una radioemisora que tres nativos habían sido asesinados a balazos en la Curva del Diablo en Bagua. Eso bastó para que los indígenas nos dispararan", relató el suboficial de tercera de la Policía Nacional Óscar Mancia Escobar, uno de los sobrevivientes de la matanza de un comandante y 11 policías de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes) destacados en la Estación 6 del Oleoducto en el distrito de Imazita, departamento de Amazonas."¡Han matado a nuestros hermanos nativos. Hay que matarlos también a ellos!, así gritaban enardecidos los indígenas", contó Mancia Escobar, quien luego comprendió que sus captores les habían aplicado la Ley del Talión.