A las 3.15 de la madrugada del lunes, un buque de la Marina de Guerra y seis chalupas desbloquearon el río Napo a la altura de la comunidad Negro Urco para dar resguardo y paso a ocho embarcaciones de la petrolera francesa Perenco y garantizar su arribo al lote 67 ubicado en la margen del río Curaray, afluente del Napo.La rotura de las sogas que impedían el paso de las embarcaciones petroleras que operan en esa zona y el hundimiento de algunas canoas produjeron gran indignación entre las etnias Witoto, Quichua y Arabela, que se encontraban custodiando el bloqueo de esta importante vía fluvial con la intensión de presionar al Ejecutivo y al Legislativo en la solución de sus demandas.