Falta de precisiones. Tal fue el común denominador del debate político que se desató en el Congreso de la República tras la exposición del plan gubernamental que ayer fue desarrollado por el presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon Munaro, para terminar con la tétrica alianza del narcotráfico con el terrorismo que asola el valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE).La prueba de cuán poco novedoso es el plan VRAE estuvo en lo siguiente: el único aplauso que Simon arrancó del auditorio parlamentario fue cuando anunció que a partir del 1 de julio mil jóvenes pobladores de esa cuenca amazónica serán incorporados como promotores de los programas de lucha contra la pobreza.Ni la disciplinada bancada parlamentaria aprista acompañó el mensaje de Simon Munaro ante el pleno del Congreso. A medida que avanzaba su alocución y durante el debate político era notorio cómo crecían las curules vacías de los legisladores oficialistas.