Varios factores se han agrupado desordenadamente detrás de la violenta muerte de Diodora Espinoza Vara (52), presidenta de la Asociación de Cocaleros del distrito de José Crespo y Castillo (afiliada a la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios de las Cuencas Cocaleras del Perú - Conpacc), quien fue asesinada de ocho balazos la noche del sábado. Públicas discrepancias entre las dos principales agrupaciones cocaleras, la detención reciente de varios dirigentes con insumos químicos -incluso elaborando pasta básica de cocaína-, la sombra permanente del narcoterrorismo en el Alto Huallaga, son tres de las circunstancias que la policía toma en cuenta en sus investigaciones. Lo cierto es que, tres días después del crimen, la incertidumbre es el denominador común en un caso que ha estremecido a la población de Aucayacu.