En el Perú ya es casi común que los pobladores tomen las carreteras cuando quieren efectuar un reclamo. Pese a que existe una ley que sanciona el bloqueo de las vías con cárcel efectiva de hasta seis años, nadie la hace respetar. Por ello, ayer, decenas de guías de turismo de Puno que se oponen a la ley que "liberaliza’ su profesión interrumpieron, por varias horas, el tránsito del tren de PeruRail con destino a Cusco, afectando a cientos de turistas. Pero, eso no es todo: en Ayabaca (Piura), unos dos mil pobladores que reclaman al Gobierno obras de agua potable bloquearon el acceso vehicular a la provincia y, en Pisco (Ica), escolares que exigen la reconstrucción de los colegios afectados por el terremoto de agosto de 2007 también cerraron la carretera de acceso a Paracas.