La emboscada a una patrulla militar en Ayacucho no debe interpretarse como el resurgir del terrorismo, sino como una respuesta desesperada de los narcotraficantes y sus sicarios los remanentes terroristas de Sendero Luminoso, ante la creciente presencia del Estado en el Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE). Así lo aseguró ayer el ministro de Defensa, Ántero Flores-Aráoz, quien precisó que la presencia de elementos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en esa zona agreste es para erradicar la subversión y el tráfico de drogas y devolverle a la población confianza en su Estado.