La molestia de los fujimoristas era evidente. Keiko Fujimori alzó su voz de protesta y tras subrayar que apelará la sentencia, anunció que sus seguidores tomarían las calles. La reacción de sus correligionarios solo se advirtió en las afueras de la sede de la Diroes. Horas antes, la Sala Penal Especial de la Corte Suprema, presidida por César San Martín, dio un dictamen histórico, al condenar a Alberto Fujimori a 25 años de cárcel, por ser autor mediato de asesinatos con alevosía, secuestro agravado y lesiones graves que constituyen crímenes de Estado contra la humanidad.