Las dos máximas cabezas de Business Track SAC (BTR), Elías Ponce Feijoo y Carlos Tomasio de Lambarri, negaron en todo momento, ante los investigadores de la Fiscalía y de la Dirección Nacional Antidrogas (Dirandro), haberse dedicado al espionaje telefónico. Sin embargo, ambos personajes revelaron detalles que podrían ser de relevancia en la etapa judicial de este caso. Ponce solo declaró una vez, el 14 de enero. El más locuaz, sin duda, fue Tomasio, quien ofreció tres declaraciones, dos el 15 de enero y una más el día 21. Precisamente fue este quien durante sus declaraciones dijo que los dos equipos de interceptación Triggerfisher que compró, en junio de 2006, llegaron al Perú y fueron destinados por la Marina de Guerra a labores de Inteligencia. Cuando le preguntaron: ¿Tiene conocimiento del objetivo de la compra (de los equipos)?, Tomasio respondió que, por indicaciones del entonces comandante general de la Marina, Antonio Ibárcena Amico, los equipos se destinaron a "una operación de Inteligencia de alto nivel". La Dirandro no insistió más.(Edición domingo).