Todos los cálculos quedaron cortos. No solo hubo espionaje empresarial. La organización criminal que encabezó el capitán de navío (r) Elías Ponce Feijóo también se dedicó al espionaje político y alcanzó a ministros, congresistas, diplomáticos y funcionarios gubernamentales. Los "petroaudios", las grabaciones de las conversaciones de los involucrados en el caso de la concesión de los lotes petroleros a favor de la empresa noruega Discover Petroleum, son solo una pequeña parte del resultado de una práctica sistemática de espionaje telefónico cuya vastedad todavía es imposible de medir, indicaron a La República fuentes vinculadas con el caso.El material encontrado en poder de los "chuponeadores" de la compañía de Ponce, "Business Track" (BTR), reveló que estos atacaron las líneas telefónicas y grabaron las conversaciones privadas de al menos 30 personas.