PROGRAMAS SOCIALES DEBEN IDENTIFICAR A LOS POBRES CON NOMBRE Y APELLIDO
19 de enero de 2009

En el Perú parece una ironía llamar "chorreo" al justo anhelo de redistribuir la riqueza con más equidad empezando por los más pobres. El término lo acuñó el presidente (2001-2006) Alejandro Toledo, alentado por un crecimiento del PBI que ya lleva 89 meses sin parar, aunque ahora lo hace a menor velocidad por la crisis mundial. Sin embargo, este desarrollo no benefició a todos los peruanos. Se calcula que 11 millones son pobres y de ellos casi 4 millones son llamados pobres extremos, por sobrevivir con menos de tres soles al día. En su auxilio, el Gobierno ha elevado el presupuesto de los programas sociales hasta S/.4.300 millones. Lo terrible es que todo ese torrente de dinero no mejorará la vida de los más pobres. Mucho se perderá en el camino burocrático y en gente no tan urgida, porque hasta ahora no se tiene un padrón que identifique con nombre y apellido a cada uno de los beneficiarios.