Hasta hace poco se sostenía que los rezagos de la subversión, especialmente de Sendero Luminoso, apostados en la Amazonía y en la sierra, habían pasado a servir al narcotráfico como sicarios, ante el accionar de las fuerzas del orden.Sin embargo, el jefe de la Dirección Contra el Terrorismo (Dircote), Antenor Rosas, reveló que estos sediciosos habrían dejado atrás ese rol, para convertirse en una nueva generación de traficantes de drogas en el país, y actuar así como un cártel de la droga."(Los senderistas) tienen sus propias pozas de maceración (de hoja de coca) y laboratorios porque les es más rentable", agregó el oficial.Dio cuenta de que los subversivos han dejado de creer en su ideología, y que ahora que han entrado directamente al accionar del narcotráfico, cuentan con los suficientes recursos para mejorar su armamento y captar más adeptos.