Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) fueron, nuevamente, blanco de las críticas del Ejecutivo. Ayer, el primer ministro, Yehude Simon, consideró inaceptable que dichas instituciones coloquen al Gobierno como un violador de los derechos humanos y que, al mismo tiempo, defiendan a terroristas."No hay nadie que sea perseguido, encarcelado, cualquiera puede decirle zamba canuta a alguien (...), pero si encima de eso se acusa de genocida a un gobierno, se le dice fascista, ustedes entenderán que hay razones para molestarse", comentó el premier.Después de pedir que se elimine el "antiaprismo visceral", Simon reconoció que las ONG son sensibles cuando matan a un policía, pero indicó que "tienen que ser más explícitas y decirlo con más frecuencia para que todos sintamos que existe esa sensibilidad".