Cuando el último jueves la portada de EXPRESO denunciaba que los más destacados generales y coroneles del Ejército pasaban al retiro y eran pospuestos en los ascensos en forma irregular, el comandante general del Ejército, Edwin Donayre, fue llamado de inmediato a Palacio de Gobierno. A su salida al patio central, el polémico jefe militar flanqueaba a un sereno pero tranquilo presidente Alan García, quien esta vez no lo despidió con el apretón de manos y las sonrisas de siempre. El general se alejó sin declarar a la prensa ni mostrar su habitual chispa, reemplazada por un andar cabizbajo, conocedor de que su polémica gestión ya no contaba con el respaldo del primer mandatario.Así lo confirmó ayer el mismo Donayre Gotzch, durante un discurso en Ayacucho. Indicó que este 4 de diciembre dejará la Comandancia General del Ejército, tras dos años, indicando que las acciones que emprendió las hizo "como soldado de la Patria".Asimismo, culpó a cierta prensa de informar las denuncias en su contra -interferencia en ascensos, malos manejos de gasolina, administración de logística, etc.- antes que difundir los logros de su gestión, culpando a una "campaña mediática" de su castigada imagen ante la opinión pública.