¿OTRA VEZ DE BRAZOS CRUZADOS FRENTE AL CHUPONEO?
21 de octubre de 2008

El país está abrumado e indignado por la inseguridad que sigue rondando las comunicaciones privadas. Y es que es inconcebible que el propio ministro del Interior, Remigio Hernani, reconozca que toda Lima está "chuponeada", lo que da cuenta de los alcances de la mafia que continúa interceptando teléfonos y computadoras bajo todo tipo de motivaciones y al mejor postor.Más allá del caso puntual de las investigaciones sobre los llamados "petroaudios", que siguen su curso en el Poder Judicial y también en el Congreso, la ciudadanía exige una lucha frontal para combatir un delito que, como enemigo silente, atenta contra la seguridad individual y empresarial, además de afectar la privacidad e intimidad de las personas.Ante este escenario, es positivo, aunque sumamente tardío, que la Junta de Portavoces plantee que el pleno apruebe, este jueves, el inicio de una investigación sobre la interceptación telefónica. Entre tanto, la Fiscalía de la Nación no debería conformarse con aceptar como prueba válida los audios que dan cuenta del diálogo infame entre Alberto Quimper y Rómulo León y que los medios de comunicación difundieron. Desde el primer momento ha debido actuar de oficio para investigar a fondo la interceptación de las comunicaciones, contra todos los que resulten responsables, sin necesidad de esperar a que la prensa difunda, otra vez, nuevas denuncias para recién actuar.Para eso, bien podría abordar el cúmulo de pruebas e indicios de casos de "chuponeo" que salieron a flote en las primeras investigaciones realizadas en el Congreso las cuales, si bien no tienen un carácter vinculante, en su momento aportaron varios elementos por considerar. Además, está la información que Alfonso Panizo, como ex jefe del Consejo Nacional de Inteligencia (CNI), podría proporcionar sobre las acciones que se aplicaron durante el gobierno toledista. Como explica en nuestra edición de hoy, el fujimontesinismo arrasó con las instalaciones, incluyendo los equipos de interceptación telefónica. Las autoridades judiciales deben seguir las pistas que dejaron quienes en la década de los 90 "chuponearon" los teléfonos de políticos, empresarios, periodistas, entre otras personalidades. A ello deben sumarse las últimas investigaciones congresales sobre la filtración de información clasificada de la Marina hacia algunas empresas privadas. En segundo lugar, debe indagarse sobre las empresas de fachada que siguen "chuponeando" teléfonos, como afirman diversas autoridades. Finalmente, no pueden caer en saco roto los casos de los periodistas Rosa María Palacios y Juan Paredes Castro, o el del ex presidente de la PCM Jorge del Castillo, quienes en los últimos años denunciaron haber sido espiados en sus conversaciones.Lo cierto es que el país no puede perder privacidad ni continuar con esa camisa de fuerza que le ha impuesto un grupo de espías, mientras las autoridades se cruzan de brazos o discuten en torno a quién toma la iniciativa en la lucha contra este delito.No olvidemos que detrás de esta cobarde modalidad se esconden innumerables intereses que están generando un grave problema interno que, probablemente, tenga también vinculaciones internacionales.