Con la mano derecha al pecho, el puño izquierdo al aire y acompañado por su Gabinete en pleno, Evo Morales ofreció un balconazo desde Palacio Quemado a toda la multitud que abarrotó la Plaza Murillo de La Paz. Miraba al cielo y sonreía. Aplaudía y otra vez miraba al cielo. A su modo, celebraba. Según los sondeos a boca de urna, más del 60% de la población decidió respaldar su permanencia como presidente de Bolivia en el referéndum revocatorio de ayer.Cuando las encuestas estimaban 54% de respaldo, el gobernante fue más optimista. Hace un mes les dijo a todos que iba a ganar por lo menos con 59%. Y no se equivocó. "Esto me compromete más. Sin intereses personales ni mezquinos, sino pensando en la patria", dijo anoche a sus simpatizantes, que llegaron hasta la sede de gobierno, para participar en la fiesta por su ratificación y la de su vicepresidente, Álvaro García Linera.Pero no solo al gobernante le fue bien. Sus más férreos opositores, los prefectos de la denominada media luna, también salieron triunfantes del escrutinio. Rubén Costas de Santa Cruz (69,46%), Mario Cossío de Tarija (57,83%), Ernesto Suárez de Beni (67,72%) y Leopoldo Fernández de Pando (57,36%) recibieron el respaldo en sus respectivas jurisdicciones. Hace poco, estas cuatro regiones declararon su autonomía administrativa del Gobierno Central mediante la aprobación de sus estatutos. Esto hace prever que radicalizarán su posición ante el régimen de Morales.