La Ley 29164, derogada ayer en primera votación por la Comisión Permanente del Congreso de la República, era una oportunidad para la huaca Mateo Salado, ubicada en Pueblo Libre. Si bien este lugar recién ha sido rehabilitado después de décadas de abandono, aún no contaba con un autofinanciamiento sostenible en el tiempo que lo mantuviera atractivo y seguro para los visitantes. Así como Mateo Salado, decenas de lugares históricos hoy abandonados podrían haber sido recuperados. ¿Exageramos? Lamentablemente no. Sucede que la referida norma, denominada Ley de Promoción del Desarrollo Sostenible de Servicios Turísticos en los Bienes Inmuebles Integrantes del Patrimonio Cultural de la Nación, aprobada hace unos meses por el propio Congreso, permitía la inversión privada en sitios históricos bajo la modalidad de concesión.