A menudo se piensa que la desigualdad es sólo un problema social o ético, es decir, de falta de equidad en el reparto de los beneficios del crecimiento económico. Sin embargo, la investigación económica reciente ha demostrado que la desigualdad tiene varios efectos negativos sobre la economía, señala Guillermo Perry, ex economista jefe para América Latina del Banco Mundial.En primer lugar, un país con alta desigualdad, como Brasil por ejemplo (pero también es el caso del Perú), tiene que crecer tres veces más rápido que un país con baja desigualdad, como Polonia, para reducir la pobreza en la misma proporción. "Es decir, el crecimiento económico es menos eficiente en la lucha contra la pobreza, cuando hay mas desigualdad", explica.