Nueve naves mercantes permanecían ayer fondeadas a varios metros de distancia del puerto del Callao, a la espera de que se levante la huelga indefinida de trabajadores marítimos iniciada el miércoles último. Los estibadores demandan a las empresas privadas de servicios portuarios un conjunto de medidas laborales.Por esta razón, el terminal marítimo del Callao se ha visto forzado a paralizar gran parte de sus actividades de embarque y de-sembarque de mercadería. Esta situación mantiene en estado de alerta a los agroexportadores, que temen perder los productos perecibles que deben ser embarcados a mercados externos. La Asociación de Exportadores (ÁDEX) calificó ayer la situación de dramática. Y esto porque por el puerto del Callao se movilizan diariamente US$50 millones, monto que hoy está en juego.