El presidente Alan García, en su reciente artículo sobre "El síndrome del perro del hortelano" advirtió que en nuestro país hay millones de hectáreas de tierras ociosas, porque el dueño no tiene formación ni recursos, por lo tanto su propiedad es aparente. Esa misma tierra vendida en grandes lotes traería tecnología de la que se beneficiaría también el comunero, pero la telaraña ideológica del siglo XIX subsiste como un impedimento, sostiene el Mandatario. Sin embargo, al parecer algunas entidades del Estado no hacen mucho para cambiar esta situación.