Mejorar la competitividad, incrementar la productividad y brindar mayores beneficios a la población fueron las razones que motivaron al Gobierno a reducir las tasas arancelarias (impuesto por la importación) de 4.224 subpartidas, entre las que destacan los productos alimenticios, los bienes de capital y los insumos.Sin embargo, la medida no cayó bien entre todos los sectores. Los empresarios agrupados en la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) no dudaron en criticar esta medida y dijeron que no favorecía a la industria peruana. Algo que, indicaron, se vería reflejado en la reducción de 6% de la población económicamente activa (PEA) industrial para el 2008.También afirmaron que el producto bruto interno (PBI) manufacturero desaceleraría su ritmo de crecimiento en 15%.Algunos casos puntuales en los cuales los industriales señalan que la reducción de aranceles generará un efecto negativo son: el sector metalmecánico, en el que indicaron se genera un discriminación para reducir impuestos a la importación de unos productos y no de otros.Sobre la industria cementera, comentaron que la producción de cemento hoy abastece adecuadamente el mercado local, por lo que una medida para importar cemento a bajo precio no era necesaria.Es más, la SNI lamentó que esta reducción arancelaria no fuera concertada con el Ministerio de la Producción, que tenía una propuesta de rebaja menos radical que la última aprobada. Además, criticaron que la elección de partidas fuera hecha directamente por el MEF, sin que tuviera conocimiento la ministra de Comercio Exterior y Turismo, Mercedes Aráoz.