El Centro Estratégico de Planeamiento (Ceplán) ha estado siempre rodeado por controversia: desde la concepción desarrollista de un ente centralizado que se encargaría de idear, dar forma y llevar a cabo proyectos de desarrollo con visión de país hasta eliminarlo y reemplazarlo con instancias de planeamiento en cada ministerio y región, pasando por la creación de un ente pequeño, un articulador, que se encargue de coordinar los esfuerzos y diseñar una estrategia y una visión de país que sean seguidas por cada una de las instancias mencionadas.Para Fernando Villarán, ex ministro de Trabajo y ex presidente de la comisión de alto nivel para el Ceplán, este organismo debe cumplir tres objetivos: una función prospectiva, que es la de dar las líneas de base y metas a alcanzar, estudiar posibles escenarios y alternativas, y generar una visión de futuro como país. Segundo, coordinar los planes y programas en el ámbito público y privado, de las regiones y del Gobierno Central. Y, por último, evaluar la consecución de las metas trazadas.