El Niño Costero volvió a presentarse en el Perú en un contexto de transición política y fortaleza económica. De acuerdo con el último Reporte de Inflación del Banco Central de Reserva (BCR), existe un 63% de probabilidad de que se registre un episodio de El Niño muy fuerte entre noviembre y enero, lo que lo convertiría en uno de los eventos más intensos desde que existen registros, en 1950; aunque el Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) también prevé un ligero debilitamiento durante noviembre, el cual sería temporal. Las proyecciones climáticas ya empiezan a reflejarse en las estimaciones económicas del BCR: el PBI primario retrocedería 1,6% este 2026, con un fuerte impacto en pesca (-28,3%), hidrocarburos (-6,2%) y manufactura (-6,2%). Para el 2027, minería metálica y el sector agropecuario serían los más comprometidos. El Niño Costero afecta la costa norte del Perú y se caracteriza por lluvias e inundaciones en esta región. Con ello, los principales efectos alcanzarían a Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Áncash y parte de Ica. De acuerdo con Óscar Chávez, jefe del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), estas regiones en conjunto concentran el 29% del PBI agropecuario, el 60% de la pesca, el 25% de construcción y el 20% de comercio, sectores que serían los principales afectados por los eventos climáticos.