Ha pasado un año desde que, en junio del 2025, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) reconociera que la minería informal se estaba expandiendo más allá del oro, y que estaba empezando a abarcar también al cobre en algunas zonas del país. Pero, desde entonces, esa amenaza parece escalar cada vez más. Un reciente reporte de un equipo del Fondo Monetario Internacional (FMI), elaborado tras reuniones sostenidas meses atrás con autoridades sobre el desarrollo económico y políticas vigentes, da cuenta de un mayor avance de la minería ilegal en el país. Observa que, hasta el 2018, si bien la minería ilegal estaba muy extendida en Perú, era relativamente “estable”. Sin embargo, entre ese año y el 2024, la probabilidad media de esa actividad aumentó en 7.8 puntos porcentuales, de los cuales 4 puntos porcentuales se produjeron entre el 2023 y 2024, coincidiendo con el inicio del boom en los precios del cobre y el oro. Su conclusión es que, el aumento de esa actividad al margen de la ley ha sido generalizada y ha afectado al 56% de los distritos de todos los departamentos del país, con mayor actividad en la Amazonía y a lo largo de la Cordillera de los Andes. Por ello, “podría convertirse en un problema estructural arraigado”. Además, el referido reporte coincide en que, si bien la extracción ilícita del oro es un fenómeno de larga data, se ha intensificado y extendido para incluir también al cobre, al punto que es una amenaza para la minería formal, y cada vez más lo es también para la producción cuprífera peruana.