La decisión de Rafael López Aliaga de no asumir como senador podría costarle un escaño menos a Renovación Popular. Al menos, eso hacen prever los antecedentes parlamentarios en situaciones similares y el artículo 95 de la Constitución, que establece que el cargo de congresista es irrenunciable. “Él todavía no ha sido electo y nadie lo puede obligar a jurar. Ahora, constitucionalmente hablando, el problema es si se permitirá reemplazarlo con su accesitario. Es decir, ¿Cuál es la consecuencia jurídica de que él no asuma? Ni en el caso de Valle Riestra ni en el caso de Falconí aceptaron sus renuncias y, por ende, nunca llamaron a sus accesitarios”, explica la abogada constitucionalista Beatriz Ramírez a este medio.