La inseguridad ciudadana ya no solo se traduce en robos, extorsiones o asesinatos. También está modificando la dinámica económica de miles de barrios del país, entre otros aspectos. Así lo revela el Sexto Reporte del Observatorio del Crimen y la Violencia, elaborado por el Banco de Ideas Credicorp, el BCP y CHS Alternativo. El informe fue presentado por Ricardo Valdés, director ejecutivo de CHS Alternativo, y Carlos Basombrío, investigador en temas de seguridad y exministro del Interior, y está basado en una encuesta nacional elaborada por Ipsos. El estudio revela que el 45% de los peruanos afirma que conoce negocios de su entorno –como bodegas, peluquerías, restaurantes, farmacias u otros pequeños comercios– que han tenido que cerrar o restringir sus actividades debido ala delincuencia. En mayo del 2025, esa cifra alcanzaba el 32%. Hubo un aumento de 13 puntos porcentuales. El estudio estima que este fenómeno afecta indirectamente a unos 11,4 millones de personas, 3,2 millones adicionales respecto al año anterior. Lima aparece como la zona más golpea da: el 59% asegura que conoce establecimientos perjudicados por la inseguridad. Pero el incremento fue generalizado en todas las regiones y niveles socio económicos.