La noche en que los resultados preliminares de la segunda vuelta parecían favorecer a Roberto Sánchez, el entorno de Juntos por el Perú celebró una victoria que aún no estaba definida en las actas. Días después, conforme avanzó el conteo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el escenario comenzó a cambiar drásticamente. La tendencia terminó inclinándose a favor de la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, y con ello se abrió una nueva etapa para la izquierda peruana: la de las explicaciones, recriminaciones, cuestionamientos y disputas internas por determinar quién abandona primero el barco de una coalición que se creyó ganadora antes de tiempo. El más reciente desencuentro formal provino de Isaac Humala, padre de los líderes políticos Antauro y Ollanta Humala, y exaspirante al Senado por la lista de Juntos por el Perú (JP). Humala lanzó duras críticas contra la conducción de Roberto Sánchez y cuestionó su idoneidad para elegir aliados tipo Francke. El patriarca de la familia restó mérito propio al desempeño del candidato presidencial de JP y atribuyó el caudal electoral obtenido en el interior del país a la base social etnocacerista de Antauro Humala. Asimismo, rechazó cualquier posibilidad de gestionar un indulto para el expresidente Pedro Castillo y responsabilizó de la derrota a la incorporación de Pedro Francke como principal asesor económico, a quien calificó de “impresentable”.