La inversión privada acumuló tres trimestres de crecimiento a doble dígito al primer trimestre, en un contexto de precios internacionales favorables y en vísperas de las elecciones generales. Sin embargo, tras la primera vuelta, la confianza empresarial cayó al tramo pesimista por primera vez en 23 meses y se mantuvo en dicha zona dos meses consecutivos. El resultado electoral y la confianza que se brinde a la inversión privada definirá si su dinamismo se sostiene o se interrumpe a partir de la segunda parte del año. Según estimaciones del IPE basadas en indicadores adelantados de la actividad económica, la inversión privada en abril habría crecido incluso por encima de 20%, algo que no ocurre desde el 2010, excluyendo el rebote postpandemia. Con ello, se espera que en la primera mitad del año haya mantenido la tendencia y sería la primera vez desde el 2012 que muestra dos semestres consecutivos con crecimiento a doble dígito.