Mantener las cuentas fiscales ordenadas es la columna vertebral de la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, ello demanda no solo mantener un déficit controlado, sino también asegurar que el gasto público sea de calidad. Y esto no se refleja en la gestión del presidente José Balcázar. Si bien, a mayo, el déficit fiscal acumulado en los últimos 12 meses se ha reducido de 1.9% del PBI a 1.6%, este resultado se ha conseguido a costa de sacrificar el gasto en inversión pública. Según el BCR, la reducción de este desequilibrio fiscal se explicó por dos factores. Por un lado, el aumento de los ingresos del Gobierno general, que pasaron de 19.1% del PBI a 19.2%. Por otro, la reducción de los gastos, de 19.8% del PBI a 19.7%. En cuanto al avance de los ingresos, el BCR indicó que estuvo asociado a un mayor dinamismo de la economía, precios favorables de exportación y mayores coeficientes de pago a cuenta del Impuesto a la Renta. Por el lado del gasto público, el BCR destacó que redujo el desembolso en inversión pública (formación bruta de capital), en particular del Gobierno nacional, así como en otros gastos de capital y, en menor medida, en el gasto corriente correspondiente a remuneraciones.