La segunda vuelta se disputó en cada una de las 92.766 mesas de sufragio instaladas en todo el Perú y el extranjero el 7 de junio, pero sin duda una buena parte de esa historia se escribió en Lima. Con más de 8,6 millones, la región concentra el mayor bolsón electoral del país y, por ende, una capacidad de inclinar la balanza que ninguna otra circunscripción posee. En este bastión –donde, eso sí, el ausentismo alcanzó el 20%– el voto mayoritario se inclinó hacia Keiko Fujimori. Y no solo en Lima Metropolitana, sino que también se impuso en siete de las diez provincias de la región Lima y también en el Callao, donde llegó a sacar una ventaja de 31 puntos porcentuales sobre Roberto Sánchez. Solo Oyón, Huarochirí y Yauyos no siguieron la tendencia del resto de provincias. Sin embargo, ello remite a una fotografía ya observada en el 2021, cuando las tres también se inclinaron por el entonces candidato Pedro Castillo, hoy recluido por el fallido golpe de Estado. De hecho, salvo Canta, donde Fujimori suma ahora una nueva plaza por un estrecho margen, el mapa electoral en esta parte del país se repite “casi a nivel de calco o réplica”, tal como explicó a El Comercio Fernando Tincopa, investigador del Centro Wiñaq. (Edición domingo).