A pesar de que el petróleo y el gas natural representan un 72.5% de la matriz energética del país, las inversiones en ese sector –salvo un repunte en el 2024 – mantienen una tendencia de declinación continua en la última década, que se ha agudizado en el primer trimestre. En el 2025, las inversiones del sector hidrocarburos totalizaron US$ 467.3 millones, una caída del 20.7% versus los US$ 525 millones del 2024, y se han reducido a menos de un tercio si se las compara con los más de US$ 1,800 millones que se llegó a invertir en el 2012. Este año, de enero a marzo, con solo US$ 72 millones, el gasto en esa actividad fue aún menor, en 27.6% con respecto a los tres primeros meses del 2025, según la última data de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE). La consecuencia de esta declinación en esas inversiones se refleja en una reducción continua en la producción de petróleo y gas, la nula perforación de pozos exploratorios y en una dependencia cada vez mayor de importaciones de derivados a mayor costo. A esto se suma el riesgo de desabastecimiento, como ya ocurrió en marzo último. Para María Julia Aybar, presidenta del Comité Sectorial de Hidrocarburos de la SNMPE, las cifras son preocupantes y atribuyó la declinación de las inversiones, particularmente las destinadas a exploración, al cambio en las “reglas de juego” para el sector hidrocarburos. Estas, por ejemplo, llevan a que obtener un permiso para perforar un pozo hoy en el Perú pueda tomar entre seis a siete años. Recordó que, tras la emisión de la Ley Orgánica de Hidrocarburos en 1993 y cuando los permisos para el sector estaban centralizados en el Ministerio de Energía y Minas (Minem), el Perú logró tener un régimen competitivo para invertir en esa actividad. Sin embargo, anotó, luego se delegaron funciones que eran exclusivas del Minem a diferentes entes públicos, como la OEFA en el tema ambiental, al Osinergmin en el tema de seguridad, o el manejo laboral, social y permisos para el uso del agua a otras instituciones. El problema, anotó, es que como todas estas otras instituciones tienen políticas distintas a las del Minem, se hace mucho más complejo hoy obtener licencias, frenando el dinamismo al sector y generándole mayores costos.