El nuevo Gobierno que iniciará gestiones a fines de julio se posiciona a arrancar desde ciertos factores que llevaron al pesimismo a las expectativas sobre la economía y la demanda esperada en dos sectores claves. La relevancia de esta variación también ocurre por su impacto directo en la perspectiva de contratación laboral en el corto plazo, ante estimaciones de menores niveles de producción. La Encuesta de Expectativas Macroeconómicas del Banco Central de Reserva (BCR), en mayo, mostró que uno de los sectores “golpeados” fue la construcción. El sondeo evidenció que su indicador de demanda esperada a tres meses retrocedió de 50 puntos (terreno neutral) en abril a 46.7 puntos en mayo, ingresando nuevamente a la zona pesimista. Con esto, la construcción volvió a registrar expectativas negativas sobre la demanda por primera vez desde noviembre del 2025, interrumpiendo más de medio año de resultados positivos. Asimismo, las empresas de minería e hidrocarburos redujeron sus perspectivas de demanda a corto plazo, cayendo a un nivel que no se veía en tres años y medio. En detalle, el indicador sobre cuánto esperan vender las empresas del sector extractivo en los siguientes tres meses cayó de 52.9 puntos en abril a 47.1 puntos en mayo, la cifra más baja alcanzada desde noviembre del 2022.