La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) muestra -al cierre de esta edición- a Roberto Sánchez con el 50,025 % frente al 49,975 % de Keiko Fujimori con el 97,9 % de actas contabilizadas. La diferencia bordea los 8 mil votos y el resultado de la segunda vuelta ingresó a una zona de máxima incertidumbre. Aunque quedan pendientes el 1.74% de actas por enviar a los Jurados Electorales Especiales (JEE) y el 0.35% aún sin procesar, un universo suficiente para alterar cualquier proyección. Ante ese escenario, el candidato Sánchez y el bloque que lo respalda optaron por una ofensiva política anticipada: Dejar entrever un supuesto fraude. El detonante fue la declaración de Alfredo Torres, presidente ejecutivo de Ipsos, quien sugirió que el conteo rápido podría revertirse con el voto del exterior. Sánchez vinculó lo ocurrido con un aparente fraude electoral de hace 26 años.