El Perú afronta un escenario electoral similar al del 2021. La diferencia es que hoy el país cuenta con un entorno internacional más favorable, con precios de commodities al alza y sin la incertidumbre sanitaria de hace algunos años. De hecho, los indicadores adelantados sugieren que la economía mantiene un crecimiento cercano a su nivel potencial, estimado en 3%. No obstante, se espera que la inflación cierre el año por encima del rango meta. De acuerdo con Carlos Gallardo, gerente general del Instituto Peruano de Economía (IPE), este 2026 es un “año electoral atípico”, pues, lejos de observarse una inversión privada resentida –como suele ocurrir durante los procesos de transición política–, esta creció a doble dígito en el primer trimestre e incluso podría expandirse más de 20% en abril. “Mucho de lo que vemos en inversión privada responde a decisiones tomadas meses atrás, antes de que existiera la posibilidad de un candidato con un discurso antiinversión”, señaló. Las perspectivas para la inversión dependerán de los resultados oficiales, que podrían conocerse antes de la quincena de julio. De ello dependerá también si la inversión se desacelera en el segundo semestre o mantiene un desempeño positivo.