Han pasado tres meses desde que el país enfrentó una de sus mayores crisis en el abastecimiento de gas y combustibles, pero a la fecha, no han surgido alternativas desde ninguna entidad del sector público para asegurar el abastecimiento de derivados, particularmente del Gas Licuado de Petróleo (GLP), el más consumido y uno de los más afectados. El riesgo de volver a sufrir desabastecimiento de gas no sólo se mantiene, sino que se incrementa, en tanto la demanda de GLP registra un crecimiento sostenido, que pasó de 55,636 a 71,419 barriles por día entre el 2020 y 2025, un incremento del 28.3% en solo cinco años. Siguiendo esa tendencia, hasta mayo último, el Osinergmin reportó que la demanda de GLP experimenta un crecimiento del 7% este año, en comparación con el 2025. Para abastecer esa creciente demanda, las importaciones de ese combustible, que hasta hace pocos años era del 30%, bordeó a fines del 2025 el 41%, según cifras del Ministerio de Energía y Minas (Minem). Esto, con el mayor costo que eso significa para los consumidores nacionales. En diálogo con Gestión, Jovan Pastor, presidente de la Sociedad Peruana de Gas Licuado (SPGL), indicó que, al ritmo de aumento anual de la demanda de ese combustible y la declinación de la oferta de insumo para producir GLP, por falta de exploración gasífera; el Perú pasará a tener que importar todo el gas que demanda el mercado local dentro de no muchos años.