El Perú ha logrado mantener una relativa estabilidad económica, pese a la incertidumbre política e internacional, gracias en buena medida a la inversión privada. Antes de la pandemia, la pobreza se redujo de 54.8% en 2001 a 20.2% en 2019. Hoy alcanza al 25.7% de la población, pero el problema ya no radica en la falta de recursos, sino en la deficiente gestión de estos. La minería, por ejemplo, es uno de los sectores que más aporta al crecimiento económico. El favorable ciclo de precios internacionales de los metales ha contribuido al desarrollo del país, aunque en muchas regiones esta oportunidad no se ha traducido en mejoras concretas para la población. Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), las transferencias por canon y regalías mineras sumaron S/131,000 millones en los últimos 20 años. Solo las regiones del sur recibieron S/67,000 millones, monto equivalente a construir 600 colegios de alto rendimiento o 65 hospitales de alta complejidad. El jefe de Políticas Públicas del IPE, Víctor Fuentes, explicó que el incremento de las transferencias responde al buen desempeño de los precios de los metales, al aumento de la producción y al diseño progresivo del sistema tributario minero. (Edición domingo).