Con el retorno de la bicameralidad, las decisiones más importantes del país ya no dependerán de una sola votación ni de una sola cámara. Aprobar una ley, censurar a un ministro, otorgar el voto de confianza a un gabinete, designar a los miembros del Tribunal Constitucional o declarar la vacancia presidencial requerirá pasar por nuevos procedimientos y, sobre todo, por la construcción de acuerdos políticos. Los números surgidos de las urnas muestran que ninguna bancada alcanza por sí sola la mayoría absoluta en ninguna de las dos cámaras. Incluso Fuerza Popular, la agrupación con mayor representación, tendría 41 diputados y 22 senadores, lejos de los 66 y 31 votos necesarios para controlar en solitario las decisiones más relevantes. En el nuevo Congreso, las alianzas dejarán de ser una opción para convertirse en una necesidad. (Edición domingo).