La segunda vuelta electoral en curso, en la que se elegirá al próximo presidente de la república, bien podría tener un accidentado desarrollo. Cuatro días atrás, la Contraloría identificó una serie de deficiencias por parte del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). Las observaciones más alarmantes están relacionadas a la falta de contratación de fiscalizadores; principalmente, en Lima Provincias. Allí, 1700 mesas de sufragio estaban en riesgo de no contar con la vigilancia respectiva. Otras diez regiones, mientras tanto, reportaban falta de contratos para el despliegue y el repliegue del material electoral, o una presunta falta de transparencia en dichas contrataciones, según el ente de control. (Edición domingo).