El próximo gobierno enfrentará un desafío que trasciende cualquier agenda sectorial: recuperar la capacidad de gestión del Estado. Sin estabilidad política no hay política pública que sobreviva ni estrategia que se implemente de manera eficaz. Durante el gobierno de Pedro Castillo, esta fragilidad quedó en evidencia. En apenas 495 días, desde el 28 de julio de 2021 hasta el 7 de diciembre de 2022, se nombraron 78 ministros, lo que refleja un nivel de rotación sin precedentes. Sectores clave para el desarrollo del país experimentaron cambios constantes: en apenas año y medio, el Ministerio del Interior tuvo siete ministros, Agricultura, otros siete en medio de la crisis de fertilizantes, y Transportes y Comunicaciones seis titulares, en un periodo crítico para la infraestructura. Esta rotación, además, no ha sido producto de acciones desde el Congreso. Solo tres ministros fueron censurados durante el periodo, lo que evidencia que la mayoría de los cambios respondió a decisiones políticas del propio Ejecutivo o a crisis internas. Sin embargo, el Congreso también ha contribuido al clima de inestabilidad.