Hace casi un mes, el 8 de abril, el candidato presidencial Roberto Sánchez de Juntos por el Perú (JP) no solo realizó el cierre de su campaña en primera vuelta, sino que también le hizo una promesa a Antauro Humala Tasso, su aliado hoy negado. Desde un estrado en la Plaza Dos de Mayo, le encomendó al asesino de policías, sentenciado por el “Andahuaylazo”, la defensa de las fronteras del Perú y la lucha contra el crimen. En la forma y en el fondo, una promesa que el propio Humala Tasso. En más de una ocasión, durante la campaña para el balotaje, Sánchez y su entorno han buscado desmarcarse de estas afirmaciones e intentado estructurar una narrativa en la que colocan a Antauro Humala como un aliado por convergencia de ideas, y no por el caudal de votos y movilización que aporta. Durante su cierre de campaña de primera vuelta, Sánchez agradeció la solidaridad de Claudia Sheinbaum (presidenta de México), Gustavo Petro (presidente de Colombia), Luiz Lula da Silva (presidente de Brasil) y Evo Morales (expresidente de Bolivia). “Sabemos muy bien cuál es nuestro lugar en el ámbito internacional. Ahí, con nuestros hermanos del `quinto suyo peruano' en el exterior, vamos a tener programa de repatriación de nuestros hermanos [sic]”, manifestó. Respecto a la defensa de las fronteras, refirió que esta se ejercerá con Programas Binacionales de Fronteras Vivas, porque tener un hospital, un mercado o un puente, es una necesidad en las fronteras. “Lo vamos a hacer. Y para ello, con visión de defender nuestras fronteras, la defensa nacional del Perú, de la nueva patria, la lucha contra el crimen, estará nuestro mayor, el compatriota Antauro Humala”, aseguró entonces.