La transición energética global ha dejado de ser una aspiración de largo plazo para convertirse en una necesidad urgente frente a los desafíos ambientales que enfrenta la humanidad. En ese escenario, el Perú posee una oportunidad histórica que trasciende lo estrictamente económico: consolidarse como un actor estratégico en la provisión de minerales críticos indispensables para el desarrollo de tecnologías limpias y sistemas energéticos sostenibles. El reciente reconocimiento del país como segundo productor mundial de estaño y tercero de cobre reafirma la relevancia internacional de nuestros recursos mineros. Ambos minerales cumplen un papel esencial en la fabricación de dispositivos electrónicos, vehículos eléctricos, paneles solares, redes de transmisión y diversas tecnologías vinculadas con la reducción de emisiones contaminantes. El estaño, por ejemplo, resulta fundamental en las soldaduras que integran prácticamente todos los equipos digitales de uso cotidiano, mientras que el cobre es considerado un componente clave para la electrificación global y la expansión de las energías renovables.