Por Roque Benavides, presidente del directorio de Compañía de Minas Buenaventura. Se cumplen 30 años desde que Buenaventura se convirtió en la primera empresa peruana y la primera empresa minera latinoamericana en listar sus acciones en la Bolsa de Nueva York (NYSE), el principal mercado de valores del mundo. Tres décadas después, vale recordar lo que este hito representa, cómo fue el proceso y, sobre todo, cómo se ha logrado sostener en el tiempo. Estar listados en la NYSE significa regirnos por los más altos estándares de gobernanza corporativa, al igual que las grandes empresas del mundo. Hoy puede parecer un proceso natural, pero no lo fue. El Perú de esa época no tenía grado de inversión y arrastraba un historial de volatilidad política y económica. En la información que debíamos presentar ante la SEC (Security and Exchange Commitee), entidad estadounidense que supervisa el mercado bursátil, existía un capítulo dedicado al riesgo país donde se advertía sobre las medidas intervencionistas del pasado, las limitaciones institucionales e incluso el terrorismo, pese a la captura de sus cabecillas. Aun así, decidimos avanzar. El proceso tomó años y exigió un arduo trabajo de todo el equipo de Buenaventura. Recorrimos bancos de inversión y centros financieros, participamos en `road shows' en las principales ciudades del mundo y adaptamos nuestros procesos a estándares más exigentes que los locales. La Bolsa de Nueva York exige, pues, transparencia, rigurosidad y gobernanza corporativa.