Petroperú tiene un patrimonio neto positivo de 2.000 millones de dólares. Su refinería nueva tiene una vida útil estimada de 60 años. Y las principales calificadoras de riesgo internacionales -Fitch, Standard & Poor's y Moody's- proyectan que puede generar entre 400 y 500 millones de dólares anuales de EBITDA una vez que opere a plena capacidad. Nada de eso forma parte del debate de segunda vuelta. Lo que sí circula -con fuerza y sin matices- es la narrativa de una empresa quebrada que le cuesta una fortuna a los peruanos y que debe privatizarse cuanto antes. El segundo foro del ciclo Perú: Futuro Energético del Grupo La República reunió este lunes a tres expresidentes de Petroperú para poner los datos sobre la mesa: Aurelio Ochoa, actual presidente del directorio de Osinergmin; Alejandro Narváez, expresidente de Petroperú; y Humberto Campodónico, economista y uno de los analistas energéticos más influyentes del país. Lo que dijeron no encaja en ninguno de los dos extremos del debate político. Es más complejo, más incómodo y más urgente que eso.