Un conjunto de problemas estructurales en nuestro país nos está haciendo desaprovechar el superciclo de los precios de los metales, sacrificando el bienestar de los peruanos. Varios indicadores dan cuenta de esta realidad. En el Simposio – XVI Encuentro Internacional de Minería, el exministro de Economía Luis Miguel Castilla detalló con cifras esta problemática: Durante el boom de commodities 2004-2013, la economía peruana creció 6.2% en promedio. Sin embargo, de 2014 a la fecha, lo hace a una tasa de apenas 2.5%. Castilla, quién moderó la mesa redonda: “Propuestas de Políticas Públicas del Sector Minero 2026-2031” abrió el debate con una pregunta reveladora. ¿Si la cartera de proyectos mineros se sitúa en US$64,000 millones, por qué en una coyuntura favorable para el sector los proyectos en espera suman alrededor de los US$45,000 millones? Varios viejos conocidos fueron destacados por los panelistas. El exministro de Economía David Tuesta detalló problemas como los altos costos generados por brecha de infraestructura, carga laboral y bajísimos niveles de productividad. A estos, sumó la tramitología que incluso destacó como el principal cuello de botella del sector. La presidenta de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), Julia Torreblanca, afirmó que la causa por la que los US$64,000 millones en proyectos no se vayan a concretar es la tramitología y la cantidad de permisos que las mineras deben obtener para operar legalmente. “Necesitamos la articulación del Estado. El Ministerio de Economía y Finanzas nos ha convocado en más de una oportunidad a mesas técnicas para encontrar formas de agilizar los trámites, pero en los últimos dos años no vemos mucho avance”, comentó. Asimismo, el deterioro institucional aparece como otra de las principales causas del menor crecimiento. Antonio Cusato, economista País del Banco Mundial, mencionó que la respuesta por la que no estamos creciendo a tasas de 6% con precios de minerales extraordinarios tiene que ver con el debilitamiento del Estado, la ineficiencia en inversión pública, la alta rotación de funcionarios y la menor capacidad técnica.