Alarmante el nivel de cinismo que se pudo apreciar en el debate entre los equipos técnicos de los dos partidos presidenciales que han pasado a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Fuerza Popular y Juntos Por el Perú. La confrontación entre los exministros de Economía y Finanzas Luis Carranza (FP) y Pedro Francke (JPP) fue el punto de inflexión que debe haber llevado a muchos votantes a reflexionar sobre la solidez de cada proyecto político. Por un lado, el discurso de Carranza –economista de larga y destacada trayectoria– fue coherente tanto con lo que él mismo practica y postula como profesional en los campos en que se ha desempeñado. Lo que dijo hace dos noches se corresponde con los planteamientos de los técnicos que se han agrupado en FP y con las políticas económicas por las que han optado las democracias más prósperas en la región. Francke, por su parte, primer titular del MEF en el gobierno de Pedro Castillo, en uno de los inicios más caóticos que se recuerden de un gobierno recién elegido (ministros abandonando o subiéndose al barco en el último minuto, retrasando la ceremonia de juramentación por largas horas) sostuvo que JPP no iba a hacer expropiaciones, que respetaría el orden fiscal, la autonomía del Banco Central de Reserva y hasta la continuidad de Julio Velarde en el ente emisor. Es decir, prácticamente todo lo contrario de lo que su candidato Roberto Sánchez y sus socios, Antauro Humala y la Fenate (ex-Conare - Movadef) de Castillo, vienen sosteniendo desde bastante antes de la campaña presidencial.