¿QUÉ HACER EL 7 DE JUNIO?
24 de mayo de 2026

Por Raúl Benavides Ganoza, director de la Compañía de Minas Buenaventura. El Perú vuelve a enfrentar una coyuntura en la que votar se convierte en una decisión cargada de responsabilidad. Los resultados han dejado a millones de peruanos ante una disyuntiva incómoda: elegir entre opciones que, sumadas, apenas representan a una minoría del electorado nacional. Por un lado, una candidatura respaldada por el legado de quien protagonizó un golpe de Estado y pretendió tomar por asalto las instituciones democráticas; por el otro, fuerzas políticas que desde el Congreso han contribuido al deterioro de la institucionalidad y al descrédito de la política. Ninguna de las dos ha presentado un proyecto serio, moderno y responsable. Un ejemplo ha sido el manejo del Reinfo. Ambos sectores han preferido sostener mecanismos que, bajo el argumento de promover la formalización minera, terminaron muchas veces permitiendo actividades al margen de la ley, explotando a las personas y agravando el daño ambiental. A ello se suma la frustración por el proceso electoral. La improvisación logística, las deficiencias organizativas y el gasto cuestionable en sistemas que no mejoraron la eficiencia del proceso han dejado una profunda desconfianza en la ciudadanía. Para muchos, las elecciones fueron un reflejo más de un Estado incapaz de gestionar con eficacia incluso los procesos más fundamentales de la democracia. El país debe enfrentar la realidad política que ha surgido de las urnas. Y la pregunta sigue siendo: ¿qué hacer en la segunda vuelta? El voto en blanco, viciado o el ausentismo pueden expresar rechazo y frustración, y ciertamente transmiten un mensaje político. Pero existe el riesgo de que, al renunciar a decidir, sean los sectores más radicales, desinformados o movidos por promesas populistas que terminen definiendo el futuro del país. En circunstancias como estas, la abstención puede convertirse, involuntariamente, en una forma de delegar la responsabilidad. (Edición domingo).