Por Carlos Gallardo Torres, gerente general del IPE. Habiendo tanto consenso en la ciudadanía sobre lo injustificado de continuar rescatando a Petroperú y entre los técnicos sobre lo que debe hacerse con la empresa estatal, los retrocesos vistos solo tienen una explicación: la injerencia política. Tendrá la misma explicación el fracaso eventual del proceso de reorganización. Hemos visto esa injerencia en la alta rotación de los cuadros directivos; en la decisiones a lo largo del proceso de construcción de la nueva Refinería de Talara, en el encendido y deterioro de su unidad de Flexicoking (la más costosa de la refinería de Talara) producto de negligencias en su operación y mantenimiento; en la poca transparencia contable o el rechazo a iniciar el estudio forense; y en los procesos judiciales iniciados y proyectos de ley presentados para detener el avance de la reorganización. Sería un grave error que el próximo gobierno retroceda. Debe más bien consolidar el proceso de reorganización que vendría acompañado por una coyuntura favorable para la cotización del crudo.