La frase “Ir por lana y volver trasquilado” encaja a la perfección en esta historia. Aunque el protagonista de ella no fue una oveja. Roberto Sánchez, el candidato presidencial de Juntos por el Perú, llegó ayer a Chiclayo –donde su rival Keiko Fujimori obtuvo 24,294% en primera vuelta– en busca de votos y terminó cosechando rechazos. Aterrizó a las 6:49 de la mañana en el aeropuerto internacional Capitán FAP José A. Quiñones para continuar con su llamada “ruta castillista”. El itinerario diurno incluía dos paradas: el Mercado Modelo de Chiclayo y el Mercado de Moshoqueque. Dos espacios distintos en tamaño, pero parecidos en una cosa: en ambos, la presencia de Sánchez fue cuestionada. (Edición domingo).