Según la encuesta publicada ayer por Perú21 los peruanos tienen claro cuáles son los principales problemas que afectan al país. En primer lugar, figura la delincuencia y en segundo, la corrupción. Y es explicable, pues lo que han logrado los últimos gobernantes para contrarrestar estos males –el primero endémico y el segundo en vías de alcanzar esa condición– es poco y nada. Acechadas por el avance de las economías ilegales, protegidas a menudo por leyes del Congreso, las regiones más populosas del Perú viven a merced del crimen. Cada tanto se lanzan grandes planes para combatir el delito y se producen capturas espectaculares, pero nada de esto parece afectar a las grandes bandas del crimen organizado que, como se sabe, prosperan también alrededor de la minería ilícita. Y de ahí a la corrupción de funcionarios hay solo un paso. Los candidatos a la segunda vuelta tendrían que proponer medidas concretas de solución alineadas con sus planes de gobierno. En la encuesta se ve que ambos están empatados respecto a lo que los ciudadanos perciben sobre su capacidad para resolver los temas de corrupción y la confianza que les inspira cada uno de ellos. En cuanto a lucha contra la delincuencia, en cambio, Keiko Fujimori (37%) luce mejor posicionada que Roberto Sánchez (30%). Y esto podría tener que ver con las inconsistencias que están saltando en JPP: una cosa dice en los planes de gobierno que en la primera vuelta estuvieron aireando y otra lo que, por ejemplo, el recién reclutado Pedro Francke ha comenzado a difundir en estos últimos días. ¿A cuál de los dos JPP se le puede creer? A Fuerza Popular se le percibe, en todo caso, como una entidad más organizada y con una capacidad de planificación que aventaja a la improvisación y las contradicciones que exhibe JPP de cara a la segunda vuelta. En el debate que enfrentará en pocos días a los equipos técnicos estas preocupaciones medulares de la ciudadanía deberán ser atendidas, los electores tienen derecho a conocer los verdaderos objetivos que busca alcanzar cada partido de llegar al gobierno.