Pese a los esfuerzos del congresista Roberto Sánchez, y su círculo cercano, de camuflar a su aliado político Antauro Humala, en los hechos y en la percepción de la gente se trata de una alianza pública y notoria. En realidad, no hay que ser demasiado zahorí para detectar que estas maniobras de ocultamiento son tan falsas como sus compromisos con la democracia. No sería la primera vez, además, que un candidato niega políticas de gobierno que luego ejecuta tras llegar al poder. Y todos sabemos cuáles son las políticas que promueve el etnocacerista. Sin necesidad de escarbar tanto, Perú21 registró ayer el reciente pronunciamiento del condenado por asesinar a cuatro policías, junto a sus reservistas, durante el llamado Andahuaylazo. “Me hallo rodeado de los principales cuadros del partido... siempre apoyando a nuestro candidato Roberto Sánchez y confirmando nuestro apoyo total”, dijo. Como hasta hace poco proclamaba a diestra y siniestra, se refiere, pues a un pacto sellado, que implica no solo apoyo en votos sino también participación en el gobierno y las principales propuestas políticas que ejecutará. Y eso, por mucho que el actual responsable del plan económico de JPP, Pedro Francke, intentando negarlo, haya anunciado que si el exconvicto se integra al equipo de su candidato, él mismo se marcharía de inmediato. Curiosa expresión porque hace buen tiempo que ya está integrado a la agrupación. La ciudadanía parece tenerlo claro. Una encuesta de Ipsos para Perú21 que se publica hoy, indica que el 41% del país percibe que Humala y Sánchez son aliados y que, si este último ganara el balotaje, el etnocacerista será parte del Gobierno. Y, de hecho, el 66% de los encuestados opina que esa participación sería nefasta para el país.